Entrevistas

Tim BurtonDiario Clarín, 27-01-04

¿Tuviste la oportunidad, como el personaje, de hacer un cierre con tu padre?

 

 

No, no tuve. Nunca llegué al punto al que llega Will. Hice un intento de cerrar cosas con él, pero fue im posible. No teníamos mucha relación, pero no porque hubiera odio ni nada de eso. Era una dinámica que es muy específica entre padres e hijos, porque los hombres generalmente no hablan tanto. A mí me pasó y a otros también. Entre hijas y madres es diferente: no se callan. Esa búsqueda por tratar de entenderlo siempre me interesó.

En tu caso, el inventor de historias, el fabulador, sos vos y no él…

Pensé mucho en eso también. Mi papá tenía dientes falsos y cuando era chico y había luna llena se los sacaba y bromeaba que era un hombre lobo. No era un contador de historias verbales, como Ed. La verdad es que no éramos muy comunicativos, pero es innegable que uno es de donde uno viene. Por más diferentes que fueran a mí, son parte de lo que soy.

¿Te cambió tu idea sobre él ahora que sos padre?

Todavía no tuve tiempo de pensar en eso. Sigo en estado de shock.

¿Y cómo te ves como padre?

No sé, por mi parte, yo trataré de hacer lo mejor que pueda. No quiero hacer predicciones. Uno trata de aprender sobre la marcha, pensar en el presente y no mucho en el futuro. Trataré de no confundirlo mucho ni herirlo mucho. Espero poder hacerlo pensar que la vida es interesante y fabulosa.

Burton es un hombre de una imaginación rara y sus creaciones combinan lo tierno y lo grotesco de una manera única. Hace poco, su mujer, Helena Bonham-Carter (ver Mi mujer…) le dijo que había soñado que, en lugar de un bebé, daba a luz a un pollo congelado, y a él le encantó la idea. Y en El gran pez, Ed narra su propio nacimiento de una forma bastante peculiar.

¿Fue el parto de tu hijo, Billy, parecido al que se ve en la película?

Fue similar. No igual, pero parecido (se ríe).

¿Estuviste en el parto?

Sí, claro. La gente siempre comenta que es algo raro. Y es en serio: el nacimiento es la cosa más extraña, sorprendente y rara que me pasó en la vida. Lo curioso es que lo más natural del mundo parece lo más antinatural. Es muy bizarro. Una experiencia surrealista.

¿Lo filmaste?

No, saqué fotos. Quería experimentarlo. Es shockeante, pero a la vez es tan grotesco que no quiero verlo grabado. Ver salir esa especie de cabeza de alfiler azul en medio de una cosa roja es como una escena de una película de monstruos.

La carrera de Burton combina éxitos y fracasos de taquilla, títulos personales y de los otros, proyectos inconclusos y aportes como productor. Sin embargo, en los últimos años se le venía haciendo difícil filmar lo que quería, debiendo aceptar encargos (El planeta de los simios) o perdiendo el tiempo en la nunca concretada Superman Lives. Por eso, asegura, El gran pez resultó una doble sorpresa.

“Lo que me encantó del guión es que yo venía de trabajar en un estudio en el que no podés hacer una película sino la podés describir en una sola frase —explica—. Y El gran pez es una película y un guión que no podés describir así. Me sentí muy agradecido de que me den algo así. Es raro en la actualidad tener el apoyo total de un estudio para una película compleja, que deja que la gente decida qué y cómo sentir. Es una rareza para mí poder hacer esto hoy en Hollywood.”

¿Otros filmes fueron más traumáticos?

Usualmente los estudios tienen la fecha de estreno antes que un guión o un acuerdo con McDonald’s. Esta vez me sorprendió recibir un guión que a ellos les gustaba, que a mí me gustaba, que no tenía una gran estrella para venderlo, y que no podías describir en una sentencia. Es una de las mejores experiencias que tuve. Igual, no creo que Hollywood haya cambiado. Continúa siendo cada vez peor. Me da un poco de fe que, al menos un estudio, ocasionalmente quiera hacer algo de otra categoría.

¿Qué te gusto del libro en particular?

El libro es una serie de eventos, de sketches, poco conectados entre sí. El guión es muy bueno porque le da un foco, pero a la vez te tiene siempre fuera de balance. Lo que me gustó es que no sabés para dónde va y termina siendo algo muy simple. Eso me pareció hermoso. Y el tema de lo real frente a lo que no es, es muy interesante.

¿Cambiaste muchas cosas al guión?

Pocas. Algunas por cuestiones de presupuesto. La secuencia de la bañera es nueva, la pelea de karate. Además, tenía a grandes actores que aportaban cosas bárbaras.

¿La ves diferente al resto de tu cine?

No. Reconozco que hay algunos detalles emocionales simples que algunos pueden ver como más reales en mí. Pero fue fácil para mí identificarme con la historia.

¿Te identificás con algún personaje?

Trato de identificarme con todos. No soy una persona muy elocuente hablando, así que trato de entender algo de todos para que si algún actor me pregunta yo pueda darle un feeling del personaje. En realidad, con el personaje que más me identifico es con el de Steve Buscemi (Nota: un poeta hedonista transformado en ladrón). El se parece más a mí que todos los otros, esa cosa de perversa alegría que tiene.

¿Lo sentís como un filme personal?

Trato de que todo sea personal. Pero ésta, El joven manos de tijera y Ed Wood son mis películas más personales. Es el cierre de la trilogía de “Edwards” (Nota: los protagonistas de El joven… y El gran pez se llaman también Edward). El extraño mundo de Jack fue muy significativa también. Pero te sentís cerca de todas tus películas, aún cuando es una gran producción de Hollywood. Siempre trato de hacerlas tan personales como puedo.

La película trata sobre un contador de historias y siempre te critican tu dificultades narrativas. ¿No te resulta irónico?

Sí, básicamente soy un decorador de interiores (se ríe). Al principio me molestaba esa crítica porque se pega y todo el mundo lo cree. Pero ahora me causa gracia. La verdad es que no tengo que probar nada.

El Edward de este filme es el gran pez del título. No sólo porque el animal en cuestión forme parte de una de sus fantasías más caras y reiteradas, sino porque el hombre siempre se consideró “un gran pez en un estanque pequeño”, un soñador que no podía soportar la idea de vivir una vida normal y aburrida, y que necesitó de las fábulas para hacer de sus aventuras algo fuera de lo común.

A su manera, el pequeño Timothy William Burton era un gran pez en su Burbank natal, con su imaginación inflamada incapaz de contentarse con la medianía soleada de un barrio en el que, desde su ventana, podía ver el hospital en el que nació y el cementerio en el que algún día lo enterrarían.

“Puede ser —admite—. Más que “un gran pez en un estanque pequeño” te diría “un gran pez en un ataúd”. Mis padres y mi abuela me decían que antes de saber caminar yo gateaba siempre para afuera de la casa; y que si alguien venía a visitar siempre me quería ir con él. Me gusta viajar, siempre me gustó ver cosas nuevas, experimentar.”

En la película aparece una ciudad fantasma en apariencia placentera llamada Spectre. Es como el Burbank del filme…

Sí, tal cual. Un lugar que parece placentero pero que tiene algo raro en el fondo. Aún yéndome al sur (la película se rodó en Alabama), terminé pensando en Burbank.

¿Cómo analizás que, viniendo de un ambiente tan convencional, tu imaginación sea tan extravagante?

La única manera en que puedo analizarlo es que uno busca lo que no tiene en la vida. Si crecés es un ambiente suburbano, cuadrado y aislado, te interesan cosas más oscuras como una reacción contra eso. Buscás algo distinto, sea vía el rock o el cine. Cuando voy a California ahora me siento como un vampiro. No soporto todo ese sol…

El Gran Pez plantea una dicotomía entre realidad y fantasía. ¿Cómo te ubicás en ese debate?

Hay mucha gente que tiene una mente literal, pero yo no soy así. Para mí, la vida es muy extraña. ¿Sabés cuántas veces me pasan cosas y pienso que si las pongo en una película nadie las va a creer? Y sin embargo son reales. Lo que es real y lo que no es real, especialmente cuando vas a los recuerdos y a las historias de la infancia, es muy difuso. Eso me encanta de esta historia, que lo real y lo no real se mezclan. Eso tiene sentido para mí. Por eso me gustó hacer Ed Wood, porque todos tenían una opinión distinta de él. Es como Rashomon. Todos recuerdan las cosas de manera diferente.

La película tiene momentos que podrían definirse como “fellinescos”. ¿Te gustan sus películas? ¿Es una influencia tuya?

Me encanta. Cuando ves sus filmes, sentís su pasión. Es alguien interesado en la vida. Hay algo espiritual en todas sus películas.

 

Cinefantástico.com, Febrero 2008 (sobre Sweeney Todd)Poster de Sweeney Todd

Pregunta: No vio la producción original de Broadway, pero asistió a una representación en Londres mientras estudiaba allí.

Tim: No soy un gran fan de los musicales, pero éste me encantó. Yo no sabía nada sobre Stephen Sondheim. El cartel parecía molar mucho, era bastante interesante. Es como una película de terror antigua pero la música es una yuxtaposición muy atractiva, es muy bonita, mientras que las imágenes son como una vieja película de terror. También fue muy interesante ver algo sangriento sobre el escenario. Fui a verla dos veces porque me gusto muchísimo.

 

P: Sondheim dio el visto bueno al casting, al igual que a la elección del director.

T: Es un personaje formidable. Es muy inteligente, muy apasionado, es un genio en lo que hace, pero lo que verdaderamente he respetado y de lo que me he sentido muy agradecido es por dejarme hacer. No es una obra teatral. Es una película. Adelante con ello. Y me he sentido muy respaldado con eso. La otra cosa que me impresionó e hizo que inmediatamente me gustara, fue cuando le conocí por primera vez. Me estaba contando que lo escribió como una partitura de Bernard Herrmann. Y lo verdaderamente interesante es que cuando quitas las canciones, y eso ocurrió cuando estábamos grabando, es como una partitura de Bernard Herrmann, es realmente asombroso. En cuanto dijo eso yo pensé: ‘Estoy del todo dentro’.

 

P: En el teatro Sweeney Todd y la Sra. Lovett han sido interpretados normalmente por actores entre 50 y 60 años.

T: Pensaba que parte de la energía de todo el conjunto estaba en que fueran más jóvenes, alrededor de los 40 años, y que los niños fueran niños, por lo que las edades son un poco más ajustadas a lo que era realmente la historia, no es un adolescente interpretado por alguien de 30 años. Eso, para mí, suponía una energía muy cinematográfica, al contrario que en el teatro donde se puede pasar sin ello.

 

P: Sexta película con Johnny Depp.

T: Cada vez que Johnny y yo trabajamos juntos intentamos hacer algo diferente – y hacer una película totalmente cantada no es algo a lo que estemos habituados. No nos gustaría decir al final: ‘Bueno, eso ha sido fácil. ¿Y lo siguiente?’, Johnny y yo siempre queremos dar un paso más, y esto ha sido una ocasión perfecta para ello.

Sé que tiene aptitudes musicales, porque estuvo en un grupo. Pero creo que, en parte, le vi claramente como Sweeney Todd. Y sé que no haría nada conmigo solo por hacerlo. Eso era todo lo que necesitaba y sabía que podía hacerlo. Simplemente tuve la corazonada de que podría hacerlo.

 

P: Darle el papel de la Sra. Lovett a Helena Bonham Carter le trajo toda una serie de complicaciones, para que no se pensara que lo hacía porque era su pareja.

T: Me sentí muy inquieto a ese respecto, porque era un papel muy importante. Y no era solo por mí. Era Sondheim el que tenía que estar de acuerdo. Con un papel como ese, tienes que ser capaz de poder sacarlo adelante. Hay algo muy triste, evocador, emotivo e ilusorio alrededor de ese tipo de personaje. Por eso hacían una pareja tan perfecta, en realidad. Es una relación de cine.

 

P: Para encarnar al juez Turpin, necesitaba a un actor de una calidad considerable.

T: Alan Rickman siempre ha sido uno de mis actores favoritos, pero no me di cuenta de que tiene una voz estupenda para cantar hasta más adelante. También posee raras cualidades, como Vincent Price. No necesita tener un dialogo determinado o decir algo para mostrar un sentimiento. Es capaz de ser malo, pero en parte le comprendes porque en él también hay un halo de extraña vulnerabilidad.

 

P: Estaba decidido a eliminar todo aquello que tuviera tufillo a ser demasiado de “Broadway” en lo referente a la orquestación e interpretación.

T: En Broadway estás frente a un público sentado y una canción termina con un ta-da, seguido de aplausos, y no se puede hacer eso en una película. En cierto sentido es como si estuvieras haciendo una película muda por lo que hay un tipo de actuación, podríamos decir, algo exagerada, pero al mismo tiempo intentas evitar cualquier gesto parecido al que se realiza en Broadway, aunque haya un par de ellos. Así que fue una dinámica un poco difícil de encontrar. Había que ser algo exagerado, como en las películas mudas o en las de terror antiguas, sin recordar a Broadway.

 

P: En el diseño artístico contó con uno de los maestros en su campo, Dante Ferretti.

T: Había visto el trabajo de Dante de la época de Federico Fellini, y consigues mucha energía al trabajar con alguien que ha colaborado con Fellini. Te enraíza con el hecho de que estás haciendo una película, que no lo haces solo como un negocio. Él es un artista. Entras en su habitación y le ves haciendo sus propios dibujos. En todo eso hay mucha auténtica energía, en la historia y en todas las cosas que ha hecho, para mí fue muy emocionante.

 

P: No estaba interesado en hacer una recreación histórica exacta del Londres del siglo XIX.

T: Decidimos no ser absolutamente reales porque es una especie de fábula y es ligeramente más estilizada.

 

P: Inicialmente había planeado rodar filmando a los actores con un fondo de pantalla verde.

T: Parte del motivo fue el presupuesto. Pero cuando pensé realmente en ello, estar en el plató me ayudó, ayudó a los actores y ayudó a todo el mundo. Y al final del día, la gente estaba cantando. Y cantar ante una pantalla verde, es estar muy lejos de la realidad y hubiera sido una auténtica e inquietante pesadilla. Creo que, en está película, fue mucho más importante estar en el plató debido a las canciones.

 

P: Otro elemento esencial para los actores fue el vestuario de Colleen Atwood.

T: Los trajes son otro personaje en la película. He trabajado con Colleen muchas, muchas veces, y ya me conoce. Ella es tan importante como cualquier diseñador a la hora de ayudar a dar el tono necesario. Sus trajes ayudan a los actores a conocer al personaje, y eso les ayuda en sus interpretaciones.

20minutos.com

http://www.zappinternet.com/video/yirRbuLseZ/Entrevista-a-Tim-Burton

Escribe un comentario